Vacaciones I: Benicássim

Ya estoy de vuelta de Roma, con esa melancolía/emoción/cansancio que te deja un viaje planeado largo tiempo atrás… No quiero ponerme triste de que ya acabó todo, así que como aún tengo la cámara caliente y hoy mismo me da pereza ponerme a clasificar y editar toooooodas las fotos del viaje, lo que voy a hacer es mostrar las fotos que ya tenía medio preparadas de la semana de antes que estuvimos en la playa de Benicássim.

Un viaje puede tomarse de dos maneras: para descansar y desconectar (apartamento en la playa) o para viajar y conocer mundo (hacer turismo). Yo este año he tenido la suerte de hacer un viaje de cada tipo y me siento más o menos satisfecha (mis ganas de viajar son insaciables). Además, ya tenemos en mente un Interrail para el año que viene. ¡Que los viajes no paren!

Una mañana cogí la bici y la cámara y me fuí al Torreón, la parte más mítica de la playa de Benicássim

 

Esa semana de playa fue completa: bici, fotos, picnics, cervecitas, playa, piscina, helados, paella, paseos… y un laaaargo etcétera :)

 

Y hasta aquí mi primera semana de vacaciones. En unos dias más.

Vacaciones I: Benicássim

Más feliz que una perdiz

Y es porque mañana me voy a Roma. Viajar es una de las cosas que más me gusta hacer en este mundo pero como la mayoría de gente sólo lo puedo hacer en vacaciones :(

Y como buena exploradora que soy me encanta preparar el viaje semanas antes desde mi casa: leer guías, escuchar opiniones, configurar mis propias rutas, etc. ¡Así que ahora toca ponerlo todo en práctica!

I ♥ Lonely Planet

¡Buon viaggio a todos los viajantes vacacioneros!

Más feliz que una perdiz

Cómo un incendio puede apagar el siguiente

Por todos es conocido el incendio que hace tan solo unos días consiguió extinguirse en la provincia de Valencia. En la tele hemos visto decenas de imágenes de monte quemándose y gente que abandonaba sus casas por el fuego que llegaba.

Pero como todo, y aunque suene cruel es más que real, si la noticia solo pasa “dentro de la televisión” parece como que sea menos grave, ¿verdad? Pero en mi caso, al vivir (relativamente) cerca de Valencia, a la vez que veía los bosques quemarse en la tele, escuchaba pasar avionetas y helicópteros cargados de agua para el incendio. Y el desfile duró días, hasta que ayer, por fin, escuché el último.

Durante esos días me he sentido impotente. Y como yo seguro que muchísimas personas más. ¿Pero que pueden hacer dos manos inexpertas en un fuego que avanza y avanza? Pues poca cosa seguramente.

Pero esta mañana me ha pasado algo que, aunque suene banal, puede que sea más importante de lo que parece. Yendo a trabajar con la bici como siempre, ya en las afueras he visto arder unas malas hierbas de un solar. El fuego no era muy grande todavía, y aunque tenía trecho para avanzar en ese momento no constituía ningún peligro. Sin embargo al verlo mi reacción inmediata ha sido llamar al 112 y dar la voz de alarma. Por si acaso.

Y esto lo he hecho porque tengo la conciencia removida del incendio de Valencia. Seguramente, sino hubiese sido así habría pasado del tema pensando que alguien habría avisado ya y hubiese seguido mi camino. Pero con ese pequeño gesto que quizás no sea nada me he sentido mejor conmigo misma de haber sido, aunque sea de manera ínfima, de alguna manera útil.

fuego

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