Desencantada del mundo Inditex

Hace ya muchos meses que me ocurre que entro en cualquiera de las tiendas del señor Ortega y me salgo sin nada. Nada me enamora y casi nada me gusta. Y ya me he hartado de la situación.

Desde que empecé a decidir que ponerme, llevo comprando el 90% de mi ropa en estas tiendas. De hecho estaba encantada de la vida de que existiesen y no concibo mi juventud sin ellas. Pero últimamente me están decepcionando. Sé que mis gustos ya no son de quinceañera y que ya no me atrevo a ponerme ciertas prendas, pero aún así no lo considero excusa suficiente. Busco ropa que un cuerpo medio de mujer española pueda ponerse sin marcar michelín. Ropa divertida, original, de colores, lunares, rayas…Variedad en camisas más informales, no en vestidos discotequeros. ¿Tanto pido?

Parece ser que los 30 me han traído inconformismo en la ropa, así que he decidido sacar la cabeza al mundo que está ahí fuera: diseñadores independientes, marcas hechas a mano, etc. O simplemente otras marcas molonas. Sé que el precio no va a ser el mismo pero entiendo que estás pagando una calidad extra por lo que no me importa.

Por ejemplo, me gustan los jerseys de ASOS y los vestidos de Skunkfunk, pero aún no he encontrado la tienda 100% mía, estoy en ello… y admito recomendaciones! Para mi una fuente de inspiración enorme en este tema es pinterest. Ahí sí que me enamoran muchos artículos…

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Desencantada del mundo Inditex

Viendo Madrid como turista

Este fin de semana, aprovechando que el viernes era fiesta, hemos estado visitando Madrid. Para mi esta ciudad siempre ha significado jornadas duras de trabajo porque mi empresa tiene varios clientes allí y muchas veces me toca visitarlos para solucionarles problemas. Por eso nunca la he visto con buenos ojos…

Pero esto tocaba cambiarlo, porque además de saber que esto era una opinión injusta, estaba segura que era inmerecida. Y así fue. Hemos pasado un par de dias geniales haciendo de turistas: paseando por el centro, haciendo fotos, tapeando, etc. Vamos, ¡un infierno! :P

Pero si hay algo que a nosotros nos gusta es la cultura de bares. Visitar una ciudad nueva y no descubrir sitios bonitos y buenos donde se coma y se beba bien tendría que ser un pecado capital. Nosotros, además de tapear, nos gusta mucho la comida exótica y una ciudad tan grande como Madrid nos da un abanico de posibilidades enorme.

Por eso, para que sirva de consejo, no quería dejar de recomendar un restaurante japonés que nos encantó. Se trata del restaurante japonés Mushashi. En Castellón hay 2 restaurantes japoneses, uno mejor que otro pero… ¡es que ya nos sabemos la carta de memoria! Este estuvo muy bien, la carta era variada, la atención correcta y el sushi muy rico.

Volvimos el lunes al trabajo como nuevos. La verdad es que una escapada así te hace desconectar totalmente. Te hace ampliar horizontes y salir de la rutina que tanto daño nos hace a la larga. Pero no es necesario hacer turismo para ello, basta con una acampada para estar alejada de todo. O un roadtrip por un sitio y época bonitos. Vuelves a casa con esa sensación tan agradable que te deja el haber aprovechado el tiempo.

Viendo Madrid como turista

Hemos dejado de sorprendernos

El otro día fui a casa de mis padres y me encontré con bolsas llenas de trastos viejos. Aunque me pareciese increíble mi madre estaba haciendo limpieza en el armario del pasillo (un armario empotrado enooorme al que nunca nadie le había visto el fondo) y estaba deshaciéndose de decenas de antiguallas: consolas, juegos de mesa, estuches de cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, etc…

Entre todas esas cosas descubrí nuestra antigua Polaroid. Todas las fotos de mis cumpleaños hasta los 10 años son de esta cámara. Recuerdo que me encantaba poder tener mi foto enseguida. Siempre se dice que una foto congela un instante, y es verdad. Pero no te das cuenta de cuanto lo es hasta que no experimentas la sensación de tener en tu mano esa foto que recoge el momento que acaba de ocurrir.

Esta cámara me ha visto crecer

Esto me dio que pensar. He visto casi casi nacer Internet (como buena informática que soy siempre me ha interesado este gran fenómeno). Con él vino el correo electrónico y poco a poco fue matando al correo postal. Era increíble poder enviar un mensaje a la otra parte del mundo de forma inmediata. Después llegaron las cámaras digitales. Y los blogs, y poco a poco la gente que quería iba teniendo una presencia en el mundo virtual.

Pero el último gran avance fueron las redes sociales y los smartphones. Estoy en la calle y veo como atracan a una señora. Lo grabo en vídeo y lo subo a Youtube. Mañana ese delito habrá sido visto por cientos o miles de personas de todo el mundo. O quiero que mi exnovio vea lo bien que me lo estoy pasando en esta discoteca de Ibiza. Pues me hago una foto con el móvil y la cuelgo en Facebook. O whatsappeo con mi amiga de Asturias mientras espero mi turno para el dentista y ella hace la cena. Y de paso le envío mi foto de Ibiza también.

La comunicación ha dejado de sorprendernos porque ya no hay que esperarla. Por eso tienen tanto auge las cámaras Polaroid, es una fusión que reune el formato físico del pasado y la inmediatez del presente. De hecho tiene miles de fans en todo el mundo.

La cuestión que nos podríamos plantear es ¿vivimos ahora mejor? Y mi respuesta particular es un rotundo si. La capacidad de sorprenderse hay que cultivarla uno mismo y no dar por hecho todo. El otro día me preguntaba… ¿por qué he de hinchar las ruedas de mi bici si no han pinchado, por donde se sale el aire? ¿O por qué la pasta de dientes sale a rayas del tubo?

Sorprenderse hoy en día es elegible, sólo hay que pararse a mirar más de cerca las cosas del día a día.

Hemos dejado de sorprendernos

La frustración del fotógrafo principiante o cómo aprender Photoshop

Hay veces que el hobby de la fotografía se te puede hacer cuesta arriba. Estoy pez en muchos aspectos de este mundo pero sin duda alguna el que más me frustra es el del post procesado. Es decir, el archiconocido Photoshop.

Por ejemplo, esta foto de aquí arriba. La tomé el verano pasado en un pequeño paraíso submarino que tenemos aquí al lado: las islas Columbretes. ¿Verdad que inspira paz y tranquilidad? Está procesada a mi manera con Photoshop: un poco más de brillo, recuperación para una esquina de cielo quemado, aumento del contraste para aprecial el azul del mar, etc. Con mis nulos conocimientos de este programa esto es lo que conseguí. Nada de efectos chulos o nitidez extrema u otras virguerias.

Y me desespera no tener cierto conocimiento para hacerlas (que luego lo use ya es otra cosa…) ¿Cómo se aprende? En Internet hay millones de fotografías con una edición impecable. ¿Dónde han aprendido? Muchos dicen que son autodidactas, a base de prueba y error. Yo también creía hasta ahora que era casi casi una autosuficiente del conocimiento pero veo que no.

Conozco las acciones de Photoshop y las he usado en ocasiones con buenos resultadas. Pero aunque las compre me siento una impostora usándolas. Quiero saber hacer mis propias acciones y que no me hagan falta las de los demás. Y mira que he encontrado alguna acción que dejan muy resultonas las fotos. Pero no, me niego. Quiero aprender Photoshop.

Así que para tan ambicioso (almenos para mi) objetivo he entendido que necesito ayuda. He encontrado bastante documentación al respecto pero casi toda está en inglés. Por lo que he llegado a la conclusión de que necesito un curso de post-proceso. Nada de fotomontajes ni efectos cutres, solo editar fotos para mejorarlas.

Por eso me alegré muchísimo cuando Jackie Rueda anunció que había preparado un curso sobre Photoshop. Ella es una gran maestra y estoy esperando ansiosamente que anuncie fechas para apuntarme de cabeza. Espero que sea pronto…

Para gustos, las acciones de Photoshop

Crear efectos con un solo botón sería una descripción perfecta para lo que es una acción en Photoshop. Aplicar una u otra ya es cuestión de gustos…

La frustración del fotógrafo principiante o cómo aprender Photoshop

En las saunas también hay crisis

El otro día estaba acabando mi sesión de piscina con un rato de sauna y no pude evitar escuchar una conversación que estaban teniendo dos chicos delante de mi. Venian a hablar de lo que actualmente se escucha en cada esquina: de la crisis. Tendrían unos 25 años, el uno trabajando pero con ERE y el otro recién terminada la carrera sin trabajo.

El “listo”, que era el del ERE, repetía la misma canción que oigo cada día en la calle: lo estafadores e ineptos que son los políticos, que se están cargando la clase media, que tenía un montón de amigos fuera de España trabajando, etcétera. El otro escuchaba y asentía. He escuchado (y participado en) decenas de conversaciones como ésa pero ésta en particular me molestó. Y no fue por el discurso, sino por la manera de decirlo. Lo decía con exigencias, como si repitiese un guión marcado, indignado.

Hasta ese momento no me había dado cuenta: nos quejamos demasiado. Personalmente no creo que el chico este dijese ninguna mentira, pero eran sus pretensiones, las reclamaciones de lo que se pensaba que era suyo lo que me hizo reaccionar. Porque cinco minutos antes estaba diciendo que se había pasado la tarde en el sofá viendo la tele.

Si quieres algo tienes que ir a por ello. Si algo no te gusta o no estás contento con alguna situación pon todas las energias posibles en cambiarlo. Si todos hiciésemos eso, quizás todo iría mejor… O quizás no. Pero nos quedaríamos con esa sensación de satisfacción que se tiene cuando te esfuerzas en algo al máximo.

Solo tenemos una vida que gastar y echando las culpas la estamos perdiendo

En las saunas también hay crisis