Top Chef o cómo tener un sueño

No voy a hablar de cocina en esta entrada aunque el título así lo parezca. Quiero contar una anécdota que me ocurrió un día a finales de este verano.

Volvía de Valencia en el tren y a mi lado se sentó un chaval joven de no más de 20 años. Yo siempre he dado por supuesto que todos a esa edad no sabemos lo que queremos y casi nos importa más pasárnoslo bien que saber cuál es nuestro sitio en el mundo (esto lo pensaba por falta de miras, porque admito que yo era un poco así). Pero mi compañero de viaje me quitó la venda de los ojos.

A medio camino se llenó el vagón del tren de un grupo de jóvenes (más aún) que parecía que viniesen de algún campamento. Una de ellos resultó conocer a mi compañero y se sentó enfrente suyo.

Empezaron a charlar, que qué tal la escuela de verano, que si bien pero los niños eran unos demonios, que si menos mal que se acostaban pronto así ellos podían emborracharse, que si que cansada que estaba, etc. Resultó que eran hermanos.

– Bueno, ¿y tú que tal? ¿Cómo te va en ese restaurante donde estás haciendo las prácticas? -se interesó ella al fin.

– Pues de puta madre, estoy aprendiendo un huevo, estoy súper contento.

A esa edad si no dices 2 tacos en cada frase no molas.

– Ah, pues me alegro por tí. ¿Cuando terminas?

– Pues en principio me quedan 3 semanas pero no sé qué hacer porque me han pedido que me quede. Me han metido con los mayores, ¿sabes? Hoy he hecho un tartar de mango y chocolate yo solo. Y me ha salido de puta madre, ¿sabes?

– ¿Pero te pagan?

– No, ni un duro. Y no será porque no le echo horas, que acabamos todos los días más de las 2 de la mañana. Pero es que solo con lo que estoy aprendiendo… me vale la pena. ¿Sabes que el otro día vino Chicote a cenar al restaurante y entró a la cocina a felicitarnos? ¡Allí hay mucho nivel!

Y después de esa anécdota vinieron otras tantas. Rebosaba pasión en cada frase que decía. Su hermana aún resacosa lo miraba y debía de pensar que estaba loco, entre su entusiasmo y que lo estaba haciendo gratis…

– Me han dicho que en la escuela de hostelería no voy a aprender más que allí, que el título no sirve para mucho si no sabes cocinar… Y la verdad es que estoy pensándomelo…

El tren llegó a su destino y ya no pude escuchar más pero no me hacía falta. Aquello era tener las cosas claras y lo demás tonterias. Entre su pasión y su juventud me quedé admirada. ¡Qué suerte tener la certeza de lo que te gusta y poder dedicarte a ello desde tan joven!

Por eso, cuando vi el estreno de Top Chef me acordé de él (que seguro no lo puede ver porque estará cocinando) y le deseo tanto a él como a todos esos jóvenes que luchan por sus sueños con tanta determinación, mucha suerte en la vida.

Sueños prematuros

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Top Chef o cómo tener un sueño

Bienvenido Octubre

El verano ya ha pasado y a mi me ha servido para renovar motivaciones y como buen principio de curso planificarme los próximos meses. Creo que es el primer año que (casi) tengo ganas de que empiece la rutina. ¿Estaré enferma? Y creo que es porque estoy trabajando en varios proyectos que me hacen mucha ilusión, uno de los cuales os quiero enseñar pronto.

verano

Ahora de momento lo que toca es sacar la ropa de abrigo y poner buena cara. Otoño, allá vamos.

Bienvenido Octubre