Despertemos

Esta mañana he participado en el proyecto Despierta de Álvaro Sanz. Consistía en madrugar y fotografiar el amanecer en tu entorno. Levantarse rápido y pronto, colgarse los trastos y salir a la calle a dejarse llevar. Algo que llevo planteándome hacer más de un año pero que nunca he encontrado el momento/las ganas de llevar a cabo. Bien, pues esta mañana sí.

Gracias Álvaro.

Frío 0 - Sandra 1 :D

Preparada, lista, ¡ya!

Ese sol es para mi

¡Misión cumplida!

Recuperando la sensibilidad en los dedos mientras me despido...

Desde el coche repasando…

Despertemos

Winter is coming

Noviembre ha pasado volando. Finalmente el frío llegó y con él mis ganas de bikini de nuevo :(. Sé que es un tópico pero hay que ver lo rápido que pasa el tiempo. Se nos escurre entre los dedos mientras trabajamos y esperamos el fin de semana. Y cuando llega pasa de un soplido también. Dichosa rutina que nos engaña mientras nos envejece… Pero en fin ¿para que pensarlo?

Como decía, Noviembre ha pasado y ha dejado a la vuelta de la esquina las Navidades. Despotricar sobre el consumismo, las grandes superficies y los regalos inútiles es lo de siempre. Pero este año he visto una iniciativa que, aunque no es nueva, ahora más que nunca merece toda nuestra atención. La de comprar en pequeños comercios. Evitar sitios como El Corte Inglés, MediaMarkt o Zara y visitar la juguetería de la esquina o la zapatería de tu barrio. Que nuestro dinero vaya a parar a esa gente que ha intentado autoemplearse sin otra opción en muchas ocasiones. Ya se lo pone bastante dificíl el gobierno con sus impuestos y las grandes superficies con sus horarios y facilidades. Sin menospreciar a aquellos trabajadores de los grandes, por supuesto, no queo que la repercusión que pueda tener a efectos prácticos esta “campaña” les afecte a ellos directamente. He visto varios “manifiestos” al respecto que me han encantado:

¡todo son ventajas!

El blog de Kireei lo tiene claro y lo demuestra con este cartel tan personalUnas cuantas buenas razones

La Casita de Wendy lo puede decir más alto pero no más claro

Me parece que no soy una persona muy sociable...

Y para acabar, sigo con mis retos mensuales. Aprobé con nota el ‘Octubre sin Facebook’, ocupé mi tiempo en otras cosas más productivas y cuando llegó Noviembre ni me acordaba de entrar en la página. Realmente fue en ese reto cuando me creí lo de crear hábitos repitiéndolos durante un mes. Además, me parece que no soy una persona muy sociable visto como me encontré mi cuenta el 1 de Noviembre. . La foto de la izquierda lo inmortalizó.

Noviembre fue el mes de la cocina. Dado que estoy tan pez en este arte me plantee hacerlo todos los días. O almenos intentarlo. Incluso hice una selección de recetas que me apetecía probar y las organicé en un calendario. Hay tanta inspiración en Internet en cuanto a comida…

Lo cumplí más o menos., a excepción de la última semana que pillé un virus intestinal que me hizo comer arroz blanco, tortilla y jamón york hasta aburrir. Pero bueno, era fuerza mayor.

Éstas son algunas de las recetas que hice el mes pasado:

 

Membrillo con queso y confitura de mandarina

Sushi! Tarta de chocolate con lacasitos

Y para acabar el año Diciembre lo estoy empleando en hacer y colgar una foto diaria. Uso esa aplicación tan adictiva llamada Instagram porque me es muy cómodo poder hacerlas y editarlas solamente con el móvil. Si alguien me quiere seguir soy @sandraescobadia.

 

Y la vida sigue…

Winter is coming

Hemos dejado de sorprendernos

El otro día fui a casa de mis padres y me encontré con bolsas llenas de trastos viejos. Aunque me pareciese increíble mi madre estaba haciendo limpieza en el armario del pasillo (un armario empotrado enooorme al que nunca nadie le había visto el fondo) y estaba deshaciéndose de decenas de antiguallas: consolas, juegos de mesa, estuches de cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, etc…

Entre todas esas cosas descubrí nuestra antigua Polaroid. Todas las fotos de mis cumpleaños hasta los 10 años son de esta cámara. Recuerdo que me encantaba poder tener mi foto enseguida. Siempre se dice que una foto congela un instante, y es verdad. Pero no te das cuenta de cuanto lo es hasta que no experimentas la sensación de tener en tu mano esa foto que recoge el momento que acaba de ocurrir.

Esta cámara me ha visto crecer

Esto me dio que pensar. He visto casi casi nacer Internet (como buena informática que soy siempre me ha interesado este gran fenómeno). Con él vino el correo electrónico y poco a poco fue matando al correo postal. Era increíble poder enviar un mensaje a la otra parte del mundo de forma inmediata. Después llegaron las cámaras digitales. Y los blogs, y poco a poco la gente que quería iba teniendo una presencia en el mundo virtual.

Pero el último gran avance fueron las redes sociales y los smartphones. Estoy en la calle y veo como atracan a una señora. Lo grabo en vídeo y lo subo a Youtube. Mañana ese delito habrá sido visto por cientos o miles de personas de todo el mundo. O quiero que mi exnovio vea lo bien que me lo estoy pasando en esta discoteca de Ibiza. Pues me hago una foto con el móvil y la cuelgo en Facebook. O whatsappeo con mi amiga de Asturias mientras espero mi turno para el dentista y ella hace la cena. Y de paso le envío mi foto de Ibiza también.

La comunicación ha dejado de sorprendernos porque ya no hay que esperarla. Por eso tienen tanto auge las cámaras Polaroid, es una fusión que reune el formato físico del pasado y la inmediatez del presente. De hecho tiene miles de fans en todo el mundo.

La cuestión que nos podríamos plantear es ¿vivimos ahora mejor? Y mi respuesta particular es un rotundo si. La capacidad de sorprenderse hay que cultivarla uno mismo y no dar por hecho todo. El otro día me preguntaba… ¿por qué he de hinchar las ruedas de mi bici si no han pinchado, por donde se sale el aire? ¿O por qué la pasta de dientes sale a rayas del tubo?

Sorprenderse hoy en día es elegible, sólo hay que pararse a mirar más de cerca las cosas del día a día.

Hemos dejado de sorprendernos

Vacaciones I: Benicássim

Ya estoy de vuelta de Roma, con esa melancolía/emoción/cansancio que te deja un viaje planeado largo tiempo atrás… No quiero ponerme triste de que ya acabó todo, así que como aún tengo la cámara caliente y hoy mismo me da pereza ponerme a clasificar y editar toooooodas las fotos del viaje, lo que voy a hacer es mostrar las fotos que ya tenía medio preparadas de la semana de antes que estuvimos en la playa de Benicássim.

Un viaje puede tomarse de dos maneras: para descansar y desconectar (apartamento en la playa) o para viajar y conocer mundo (hacer turismo). Yo este año he tenido la suerte de hacer un viaje de cada tipo y me siento más o menos satisfecha (mis ganas de viajar son insaciables). Además, ya tenemos en mente un Interrail para el año que viene. ¡Que los viajes no paren!

Una mañana cogí la bici y la cámara y me fuí al Torreón, la parte más mítica de la playa de Benicássim

 

Esa semana de playa fue completa: bici, fotos, picnics, cervecitas, playa, piscina, helados, paella, paseos… y un laaaargo etcétera :)

 

Y hasta aquí mi primera semana de vacaciones. En unos dias más.

Vacaciones I: Benicássim

La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido

Me encanta cuando el sol se queda hasta más tarde todos los días y las temperaturas empiezan a subir. Creo que lo llaman primavera. Es ese momento en el que te das cuenta que el invierno ya ha quedado atrás y que ahora te esperan meses de sol, calor y buen tiempo. :)

Llegué a estar tan contenta el otro día que, aún habiendo vuelto rendida de una caminata por la mañana, salí a la calle con mi cámara cuando estaba a punto de ponerse el sol y no se me ocurrió fotografiar más que flores. ¡Yo! ¡¡Flores!! Eso no es nada propio de mi…

Será la primavera, que me trastorna… Y es que además, cuando tienes inquietud por aprender fotografía, no sabes dónde te llevará el camino.

 

 

La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido

Crowfunding, ese gran descubrimiento

Últimamente se está poniendo de moda el Crowfunding en Internet, o lo que es lo mismo, la financiación colectiva. Alguien quiere hacer un juego para el iPhone, o grabar un corto, o sacar un disco y lo que hace es explicar detalladamente su proyecto en una web y pedir a la gente que contribuya con aportaciones económicas a cubrir los gastos. Si esta recaudación llega a la cifra pedida, el proyecto se lleva a cabo y quién todos los que hayan ayudado reciben una recompensa (nunca económica): una copia del disco, aparecer en los créditos, ser uno de los personajes del videojuego, etc. Todo dependerá del dinero aportado.

Ésta es la esencia del crowdfunding

Y con el crowfunding florecen también las plataformas para llevarlo a cabo que recogen todos esos proyectos. El primerizo fue ya el próspero Kickstarter (de Estados Unidos, of course), pero después de éste le han seguido muchos, incluso en España. Verkami, Lanzanos, Goteo son solo algunos (ésta es la lista más completa que he encontrado), pero lo que no me queda claro del todo es qué sacan estas plataformas (money), supongo que su beneficio será un porcentaje de aquellos proyectos que llegan a realizarse.

La cuestión es que me parece un método brillante y maravilloso para dar a luz proyectos que de otro modo se hubiesen quedado aparcados en algún cajón o rincón de la mente por falta de dinero. Cualquiera puede presentar un proyecto, el truco está en saber presentarlo, que llegue a la gente y que tenga ganas de verlo/oírlo/usarlo en el Mundo Real.

Perdiéndome un poco por estas plataformas he encontrado proyectos de fotografía muy interesantes y en los que me estoy planteando muy seriamente participar. Kickstarter tiene mucha variedad de proyectos fotográficos, pero si os interesa algo más cercano Verkami también tiene su variedad en fotografía. Hay quien se plantea usar este método para sus propios proyectos, ¿por qué no? Cada uno que lo aplique a lo suyo…

Proyectos fotográficos que se harán si nosotros queremos..

Crowfunding, ese gran descubrimiento